|
Era de esperar que antes o después apareciese una versión para la portátil de Sony. Con el título Burnout Legends desde luego ofrece una jugabilidad de leyenda. Porque Criterion y Ea han conseguido meter en una portátil, la diversión y calidad de un juego como Burnout.
Una recopilación Cuando Ea anunció este título habló de una recopilación de los tres juegos, ofreciendo los mejores circuitos y coches aparecidos en la serie. Sin embargo, la jugabilidad sería mejorada con respecto a la tercera entrega.
Ahora, después de jugar durante horas al título, podemos aseguraros que se trata de una versión de Burnout 3: Takedown, aunque con determinados circuitos y vehículos que aparecen en las dos versiones anteriores.
¿Qué se consigue de esta forma? En primer lugar, una jugabilidad muy parecida a la vista anteriormente en la tercera entrega y, en segundo lugar, una mayora variedad de pruebas. De hecho y si contamos en total tenemos más de doscientas pruebas, una cifra nada desdeñable y esto es algo que se puede ver en los modos de juego.
Si juntásemos todas las modalidades de juego y carrera seguramente hablaríamos de más de una veintena, pero en realidad y de forma casi exclusiva, tenemos dos modos principalmente: el modo tour y el modo choque. El primer modo nos ofrece una serie de carreras a través de circuitos. Ya sea contra otros conductores, ya sea contra el reloj. En estas pruebas, como siempre, deberemos conducir en mitad del tráfico y evitando a ser posible los choques más violentos.
El otro modo es, precisamente todo lo contrario. El juego nos pone en una situación, digamos que tenemos que atravesar a toda velocidad una intersección y chocar con el máximo número de coches. Cuando consigamos los puntos necesarios conseguiremos la ansiada medalla de oro.
Estos modos se repiten con diferentes tipos de coches que, cada vez, son mucho más rápidos y los circuitos están más llenos de tráfico, ofreciendo lo que siempre hemos visto en Burnout: diversión a toda velocidad.
Jugabilidad Burnout ha ofrecido en todas sus entregas una curiosa combinación de conducción con destrucción. Nuestro objetivo es el de cualquier otro juego de conducción: llegar primeros a la meta, o llegar antes de un determinado tiempo. Sin embargo y al contrario que en otros juegos, aquí está permitido el contacto y además es recompensado.
De esta forma, el corazón del juego está en la conducción y como en otras versiones, Burnout quita el aliento. La sensación de velocidad en PSP es tan buena como lo era en Burnout 3 en Xbox o PS2. Cuando llegues a las divisiones superiores, te dará la sensación de que no controlas el coche y que sólo tus reflejos son capaces de salvarte. Porque en Burnout no es una cuestión de conducir más o menos bien, algo que se da por supuesto sino de conseguir reaccionar a los toques de otros coches o a los diferentes obstáculos del circuito (donde incluimos el tráfico). Si somos capaces de hacerlo, conseguiremos el bien más preciado del juego: el impulso.
¿Qué es el impulso? Simplemente lo que en otros juegos se llama turbo o nitro. Como ya pasaba en Burnout 3, este impulso no está en nuestro coche y tampoco se mejora, como por ejemplo en Need for Speed, sino que aquí lo ganamos haciendo locuras. Si conducimos en contra dirección o estamos a punto de chocar ganaremos impulso y si lo hacemos repetidamente, aún ganaremos más. Pero como en la tercera entregan si conseguimos un ‘TakeDown’, es decir, nuestros contrarios se peguen un tortazo, en ese momento, nuestro medidor de impulso crecerá aún más.
El resultado es pura diversión. Ea y Criterion consiguen un juego que engancha desde el primer segundo y que ofrece una diversión realmente espectacular. Conducir a toda velocidad mientras acabamos con los contrarios es algo que sólo podíamos ver en un juego.
Y antes de hablar de gráficos y sonido hemos de destacar el control en nuestra PSP. Pese a que se puede controlar tanto con el pad digital como con el stick analógico, la mejor forma de hacerlo es con este último. Muestra una respuesta prácticamente inmediata y precisa, algo imprescindible para este juego en el que nuestros reflejos son los principales aliados.
Los gráficos Ya hemos dicho unas cuantas veces que la PSP nos asombra por su enorme potencia y Burnout: Legends es un perfecto exponente de ello. El juego tiene el mismo motor gráfico que muestra un detalle en decorados y coches asombroso con una velocidad de fotogramas increíble. Este motor gráfico ofrece un rendimiento extraordinario, sobre todo porque consigue un gran nivel de detalle con efectos de velocidad de una forma tremendamente realista. Y esto lo podremos hacer, además, con todo tipo de vehículos en circulación.
De cualquier forma, nos encontramos ante uno de esos juegos donde efectos, decorados y modelado de vehículos están a la altura de la consola. Los golpes ofrecen todo tipo de deformaciones y podremos ver como no solo se deforman las aletas de nuestro coche, sino también como se desprenden poco a poco de su posición para dejar un coche totalmente destrozado
¿Hay pegas? Sí, la verdad es que hay veces en la que el detalle y la velocidad son tan altos que podemos ver como la tasa de fotogramas baja levemente. Evidentemente no es molesto, pero es una mancha en los impresionantes gráficos del juego.
Sonido En su versión para PSP el juego cuenta, sobre todo, con una banda sonora de excepción, aunque en esta ocasión no será retransmitida por la radio. No hay voces aunque el juego si ha sido totalmente doblado al castellano.
El sonido se completa con todo tipo de efectos dando como resultado un juego de conducción y acción completo
Nuestra opinión Estamos ante la primera generación de juegos para PSP y, por el momento, cada uno de ellos es espectacular. Burnout ofrece prácticamente lo mismo que en las versiones para PS2. El resultado es, sencillamente, espectacular. En tu mano puedes llevar uno de los mejores juegos de conducción que han salido y divertirte con él de la misma manera que lo hiciste en tu casa, aunque en este caso, en cualquier lugar.
Lo mejor Burnout en estado puro.
Lo peor En algún momento hay bajada de tasa de fotogramas.
|