Al ritmo de la batalla Como decíamos, en el juego encarnamos a una divinidad que debe liderar a sus seguidores patapon por una serie de variadas misiones, en las que se incluyen la caza, el rescate y la invasión.
Para que te sigan tendremos que “tocar” el tambor, puesto que los patapon sólo responden al sonido del tambor. Para conseguir que hagan algo, hay que tocar una orden específica al ritmo. Cada uno de los cuatro botones de tu PSP realiza un sonido diferente.
Así, queda en nuestras manos combinarlos estas órdenes que, como es lógico, se traducen en acciones de ataque, defensa, avance y retirada. A medida que el juego avance, aprenderás nuevos ritmos que te permitirán realizar espectaculares milagros. Esto, a su vez, te ayudará a superar a los oponentes, cada vez más fuertes, y llegar a nuevas tierras que podrás conquistar.
Una forma fácil de controlarlo, pero además, una forma original de hacerlo, puesto que el ritmo será el que imponga todas nuestras acciones y si lo hacemos bien, conseguiremos triunfar en cada una de las misiones del juego.
Además, como el control es tan simple, manejar Patapon será algo muy fácil de controlar, aunque como en todo, hay que decir que el juego será más bien complejo de dominar, lo que nos llevará a tener que reintentar cada uno de los niveles más de una vez.
Apartado técnico: herederos de LocoRoco Llegamos al apartado técnico y, la verdad, se nota que están detrás los desarrolladores de LocoRoco, porque pese a los cambios necesarios de diseño, el juego tiene una clara inspiración artística de aquel.
Eso sí, al ser un juego de guerra, se ha optado por una serie de elementos en negro que hacen de este juego más interesante para aquellos que gustan la estrategia.
El sonido es muy importante y de hecho, por lo que hemos podido oír en las demos del juego, los desarrolladores han cuidado al máximo este desarrollo para que todo vaya totalmente fluido.
Conclusiones Patapon nos parece uno de los juegos más originales que llegará en Febrero. Un título que hará las delicias de los usuarios por su originalidad, su peculiar aspecto estético y, como no, por su impresionante música.
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